La afirmación de que una infidelidad puede terminar en un pago de 20.000 euros llama la atención porque parece contradecir una idea consolidada en el derecho de familia español: ser infiel no genera, por sí solo, un derecho automático a cobrar una indemnización en el divorcio . La noticia difundida por Lecturas , a partir de las declaraciones del abogado Enrique Sainz, es relevante precisamente por eso: pone el foco en una excepción que no debe confundirse con una regla general.
Para un hombre que afronta una ruptura —o para cualquier persona que quiera ordenar jurídicamente su matrimonio— el mensaje práctico no es que deba temer una multa judicial por haber tenido una relación extramatrimonial. El mensaje es otro: los pactos firmados, la forma en la que se negocia un convenio y las consecuencias económicas objetivas de la ruptura pueden ser más determinantes que el motivo sentimental del divorcio .
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La regla general: en España no se “castiga” la infidelidad en el divorcio
El Código Civil mantiene entre los deberes conyugales el respeto y la ayuda mutua, así como el deber de fidelidad. Sin embargo, que exista ese deber no significa que toda vulneración produzca una deuda indemnizatoria. Desde la reforma del divorcio de 2005, el sistema español funciona esencialmente con un modelo de divorcio sin causa : no es necesario demostrar que uno de los cónyuges fue infiel, abandonó el hogar o actuó peor que el otro para solicitar la disolución del matrimonio.
Esto tiene consecuencias importantes:
Un juez no fija una pensión compensatoria para “premiar” al cónyuge fiel ni para sancionar al infiel.
La custodia de los hijos no debe decidirse como castigo por una aventura sentimental, salvo que existan conductas que afecten realmente al bienestar del menor.
El reparto de bienes no se altera porque uno de los esposos haya incumplido el deber de fidelidad. Dependerá del régimen económico matrimonial, de la titularidad de los activos y de las reglas de liquidación aplicables.
El dolor emocional de descubrir una infidelidad, aun siendo completamente real y grave en el plano personal, no suele convertirse por sí mismo en daño moral indemnizable en un procedimiento de familia.
Este punto merece ser subrayado en un despacho especializado en divorcios para hombres. Es relativamente frecuente que un cliente quiera centrar su estrategia en probar mensajes, fotografías o encuentros de su esposa con una tercera persona. Pero, si no hay un pacto específico o hechos adicionales jurídicamente relevantes, esa prueba puede tener poca utilidad para los aspectos centrales del divorcio y, en cambio, aumentar el conflicto, los costes y la exposición de la intimidad familiar.
La excepción señalada: una indemnización basada en un pacto
La información de Lecturas se refiere al caso en el que Enrique Sainz consiguió que un marido abonara 20.000 euros a su esposa por una infidelidad. Según el enfoque explicado en la noticia, la clave no estaría en que el juzgado haya creado una sanción general contra la infidelidad, sino en la existencia de una excepción vinculada a un acuerdo entre los cónyuges .
En derecho privado rige, con límites, la autonomía de la voluntad: las partes pueden establecer pactos siempre que no sean contrarios a la ley, la moral o el orden público. En el contexto matrimonial, esos acuerdos pueden instrumentarse mediante capitulaciones matrimoniales o, según el caso, mediante documentos privados y convenios que deben analizarse cuidadosamente para determinar su eficacia.
Una cláusula que prevea una consecuencia económica ante la infidelidad no es equivalente a una indemnización legal automática. Su validez y exigibilidad dependerán de cuestiones concretas, entre ellas:
El contenido exacto de la cláusula
No es lo mismo pactar de forma vaga que “la infidelidad será compensada” que definir qué conducta se considera incumplimiento, cuál es la cuantía, cómo se acredita y si la obligación es recíproca. Las cláusulas ambiguas son una fuente probable de litigio.
La libertad real al firmar
Un pacto puede ser discutido si se suscribió bajo presión, engaño, falta de información o en una situación de desequilibrio extremo. Que ambos cónyuges hayan firmado no impide por sí solo revisar su validez.
La proporcionalidad y los límites legales
Una penalización económica desproporcionada o diseñada para controlar la vida íntima de una persona puede suscitar objeciones. El análisis judicial no se limita a leer una cifra: también valora el contexto, la naturaleza del acuerdo y si resulta compatible con los principios jurídicos aplicables.
La prueba del incumplimiento
Quien reclama los 20.000 euros —o cualquier importe— deberá poder acreditar los hechos conforme a las reglas procesales. Capturas de pantalla incompletas, accesos no autorizados a teléfonos o cuentas, grabaciones ilícitas y pruebas obtenidas vulnerando la intimidad pueden resultar inútiles o incluso generar problemas adicionales.
Lo que esta noticia no cambia en una separación
El caso comentado no debe llevar a conclusiones erróneas. No transforma la infidelidad en un criterio para calcular la pensión de alimentos, la compensatoria o la liquidación de gananciales.
La pensión de alimentos responde a las necesidades de los hijos y a la capacidad económica de sus progenitores. La pensión compensatoria , cuando procede, se analiza a partir del desequilibrio económico que la ruptura genera entre los cónyuges, atendiendo a factores como la duración del matrimonio, la dedicación a la familia, la edad, la formación, las posibilidades de acceso al empleo y los recursos disponibles. No es una indemnización por traición afectiva.
Tampoco debe confundirse la infidelidad con comportamientos que sí pueden tener consecuencias patrimoniales o parentales autónomas. Por ejemplo, ocultar dinero común, realizar disposiciones fraudulentas antes de la liquidación, endeudar deliberadamente el patrimonio familiar, ejercer violencia o desatender de forma grave a los hijos son hechos que exigen un análisis jurídico propio. La relevancia no deriva de la infidelidad, sino del daño concreto, de la vulneración de derechos o del impacto sobre los menores y el patrimonio.
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Qué debe hacer un hombre si descubre una infidelidad durante el divorcio
La reacción inicial suele ser emocional, pero las primeras decisiones pueden afectar al resultado del procedimiento. Conviene actuar con método.
1. Revisar toda la documentación matrimonial
Hay que localizar capitulaciones matrimoniales, pactos previos, convenios de separación anteriores, escrituras, mensajes de negociación y cualquier documento firmado que pueda contener obligaciones económicas. No presuponga que un pacto es válido o inválido sin revisarlo con un abogado de familia.
2. Separar el conflicto afectivo de los asuntos jurídicos
Prepare una relación clara de los temas que sí deben resolverse: hijos, vivienda familiar, préstamos, cuentas, empresas, régimen de visitas, gastos extraordinarios y liquidación del régimen económico. Esta separación ayuda a negociar con una posición más sólida.
3. No obtener pruebas vulnerando la intimidad
Acceder a contraseñas ajenas, instalar aplicaciones de vigilancia, registrar dispositivos personales o difundir conversaciones privadas puede perjudicar seriamente su posición. Si cree que existe una cláusula de infidelidad o un fraude económico, solicite asesoramiento antes de recopilar o utilizar pruebas.
4. Proteger el patrimonio común de manera legal
Si existen indicios objetivos de vaciamiento de cuentas, ocultación de ingresos o ventas de bienes comunes, documente los movimientos bancarios y consulte con rapidez. El objetivo no es castigar una relación extramatrimonial, sino evitar que la ruptura se utilice para perjudicar el patrimonio familiar.
5. Negociar un convenio sin aceptar cláusulas precipitadas
En una ruptura con alta carga emocional, es fácil aceptar pagos o renuncias para cerrar el conflicto cuanto antes. Antes de firmar un convenio regulador, valore sus efectos a largo plazo: pensiones, uso de vivienda, deudas, gastos de hijos y posibles pactos económicos condicionados a conductas personales.
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La lección jurídica: pactar con precisión es más importante que buscar culpables
La noticia tiene interés porque muestra que los acuerdos matrimoniales pueden producir efectos económicos relevantes. Pero también revela el riesgo de los titulares simplificados: el pago de 20.000 euros no significa que en España “la infidelidad se pague”. Significa, en su caso, que un pacto concreto puede generar una obligación exigible si ha sido válidamente suscrito y puede probarse su incumplimiento.
Para quien está casado o va a casarse, las capitulaciones no son únicamente un instrumento para elegir entre gananciales y separación de bienes. Pueden servir para ordenar activos, deudas, negocios, aportaciones a la vivienda y expectativas económicas. Ahora bien, incorporar cláusulas sobre la esfera íntima requiere especial prudencia: deben redactarse con claridad, reciprocidad y conocimiento de sus posibles límites.
Para quien ya está en proceso de divorcio, la estrategia eficaz no consiste en convertir el procedimiento en un juicio moral. Consiste en identificar qué derechos existen realmente, qué documentos los respaldan y qué solución protege mejor a los hijos, el patrimonio y la estabilidad económica futura.
¿Afecta la infidelidad al divorcio, la custodia o la pensión?
En España no existe un divorcio por infidelidad como procedimiento distinto. Desde 1981, el divorcio no exige acreditar una causa: basta con que uno de los cónyuges lo solicite cuando se cumplan los requisitos legales. Por tanto, probar una relación extramatrimonial no suele acelerar el proceso ni modificar por sí solo las medidas del divorcio.
Custodia y uso de la vivienda familiar
La infidelidad no determina automáticamente quién obtiene la custodia ni el uso de la vivienda. La custodia se decide atendiendo al interés superior de los hijos: sus necesidades, la implicación de cada progenitor y su estabilidad.
Solo podría tener relevancia si la conducta afecta de forma real al menor, por ejemplo, si existe desatención, violencia, exposición a situaciones perjudiciales o incumplimiento de los deberes parentales. Del mismo modo, el uso de la vivienda se atribuye normalmente en función de los hijos y de la necesidad de protección de cada parte, no como castigo por la infidelidad.
Pensión compensatoria e indemnización
La pensión compensatoria se concede cuando el divorcio produce un desequilibrio económico entre los cónyuges. La infidelidad, por sí misma, no genera el derecho a percibirla ni obliga a pagarla. Sin embargo, sus consecuencias económicas pueden ser relevantes si han influido en la situación patrimonial de alguno de los cónyuges.
Tampoco cabe reclamar una indemnización simplemente por haber sufrido una infidelidad. Para exigir daños y perjuicios debe existir un daño independiente y acreditable, como la vulneración de derechos fundamentales —por ejemplo, difusión de imágenes íntimas—, además de la relación causal con la conducta.
FAQ
¿Puedo reclamar una indemnización a mi esposa por haberme sido infiel?
Por regla general, no. La infidelidad no origina automáticamente una indemnización en el divorcio español. Podría existir una reclamación si hay un pacto válido que establezca una consecuencia económica u otros hechos distintos que hayan causado un perjuicio jurídicamente relevante.
¿La infidelidad influye en la custodia de los hijos?
No de forma automática. La custodia se decide conforme al interés superior del menor. Una relación extramatrimonial solo tendría relevancia si afecta de manera acreditada a la seguridad, estabilidad, cuidados o bienestar de los hijos.
¿Puede incluirse una cláusula de infidelidad en capitulaciones matrimoniales?
Puede plantearse un pacto de este tipo dentro de los límites de la autonomía de la voluntad, pero su eficacia dependerá de su redacción, del consentimiento de ambas partes, de su proporcionalidad y de que no vulnere la ley, la moral o el orden público. Es recomendable redactarlo con asesoramiento jurídico individualizado.
¿La pensión compensatoria aumenta si ha habido infidelidad?
No. La pensión compensatoria se determina por el desequilibrio económico que produce la separación o el divorcio, no por quién tuvo la culpa de la ruptura. La situación laboral, los ingresos, la dedicación a la familia y la duración del matrimonio son factores mucho más relevantes.
Fuente: Lecturas — Mon, 21 Jul 2025 07:00:00 GMT