Un convenio regulador puede reconocer una custodia compartida y, al mismo tiempo, impedir que funcione en la práctica si no concreta horarios, entregas, vacaciones o decisiones cotidianas. Una frase imprecisa sobre la vivienda, los gastos de los hijos o la pensión puede convertirse en un conflicto recurrente y ser difícil de corregir cuando ya existe una sentencia que aprueba el acuerdo.
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Convierte el borrador en un acuerdo ejecutable
Lee cada cláusula y escribe qué debe hacer cada persona, cuándo y cómo.
Una cláusula ejecutable dice quién actúa, qué hace, en qué fecha, por qué canal y qué ocurre si hay un cambio razonable. Un acuerdo que dice "gastos a medias" deja abiertas preguntas básicas: qué gasto entra, quién decide, qué recibo vale y en qué plazo se paga.
Sustituye frases vagas por reglas claras
Cambia "visitas flexibles" por un calendario con días, horas y lugar de entrega.
Escribe, por ejemplo, si la alternancia es semanal, de lunes tras el colegio a lunes tras el colegio, o quincenal. Añade qué ocurre cuando no hay clase, quién lleva al menor a una cita médica y cómo se avisa de un cambio.
Revisa datos, anexos y firmas
Comprueba nombres, DNI, domicilios, fechas y anexos antes de dar el texto por cerrado.
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Define custodia y gastos sin dejar huecos
Separa los tiempos con los hijos de las decisiones y de los pagos.
La custodia compartida reparte periodos de convivencia, pero la patria potestad es la facultad de decidir sobre cuestiones relevantes, como el colegio o la salud. Pueden compartirse ambas, pero no son lo mismo.
Fija un calendario que pueda cumplirse
Escribe las entregas, vacaciones y cambios como si una tercera persona tuviera que aplicarlos.
Incluye hora, punto de entrega, quién asume el transporte y un canal escrito para avisos. WhatsApp o correo pueden servir como canal, pero el convenio debe decir con cuánta antelación se comunica un cambio, por ejemplo, entre 24 y 72 horas salvo urgencia.
El calendario de visitas debe resolver también los periodos que rompen la rutina ordinaria. En custodia compartida, conviene fijar los horarios de entrega con una referencia objetiva —por ejemplo, la salida del colegio o las 20:00 horas en el domicilio familiar— y prever qué sucede si el menor está enfermo, hay una actividad escolar o el progenitor que debe recogerlo se retrasa. Las vacaciones con hijos deben dividirse por mitades o por turnos concretos, indicando el día y la hora de inicio y fin de cada periodo.
También es útil establecer cómo se elige cada turno en años pares e impares y con qué antelación se comunica un viaje, especialmente si implica salir de España.
Divide los gastos ordinarios, los extraordinarios y la forma de reembolso.
La pensión de alimentos cubre gastos previsibles del día a día, como comida, ropa o material escolar habitual. Los gastos extraordinarios son excepcionales o no periódicos, como unas gafas no previstas o un tratamiento médico no cubierto.
Concepto Tipo habitual Qué debe constar Comedor escolar Ordinario Porcentaje, cuenta y fecha mensual Gafas graduadas Extraordinario Autorización, recibo y plazo de pago Actividad extraescolar Depende del acuerdo Continuidad, coste y decisión previa
Separa vivienda, hipoteca y patrimonio común
Comprueba cada obligación de la vivienda por separado antes de firmarla.
El convenio debe indicar quién usa la casa, hasta cuándo y qué hecho termina ese uso. También debe separar hipoteca, IBI, comunidad, seguro, suministros, derramas y reparaciones. Una cláusula de uso no libera al titular frente al banco, aunque no viva en la vivienda.
Identifica el régimen económico aplicable
Confirma si existe sociedad de gananciales o régimen de separación de bienes.
Comprueba si el acuerdo es sostenible
Calcula pagos mensuales y anuales con importes que puedas acreditar.
Fija cuantía, fecha de pago, cuenta bancaria, actualización de pensiones según IPC y causa de extinción cuando proceda. El incumplimiento de plazos suele aparecer cuando el texto solo pone una cifra y omite el día de pago o la revisión anual.
Este método no basta si existe violencia, una denuncia penal activa, riesgo para los menores, ocultación patrimonial, deudas complejas, empresa familiar o desacuerdo total. En esos casos puede ser necesario un divorcio contencioso y asesoramiento jurídico individualizado.
Para evitar discusiones sobre la vivienda, los anexos pueden recoger una copia simple de la escritura, el último recibo de la hipoteca, el IBI y los recibos de comunidad de propietarios, además de una relación de cuentas pendientes. El texto principal debe indicar quién paga cada concepto y desde qué fecha, sin confundir el uso de la vivienda con su titularidad. Si se pacta que una persona abone la comunidad o el IBI mientras otra ocupa la casa, debe constar si ese pago es definitivo, compensable en una futura liquidación o simplemente una contribución a los gastos familiares.
Ambos cónyuges deben revisar que los anexos y firmas correspondan exactamente a la versión final del convenio.
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Preguntas frecuentes
¿Puede el juez rechazar el convenio?
Sí. El juez puede no aprobar medidas que dañen a los hijos menores, sean contrarias a la ley o resulten poco claras. El Ministerio Fiscal interviene cuando el acuerdo afecta a menores.
¿La custodia compartida elimina los alimentos?
No. Puede haber pensión de alimentos con custodia compartida si hay diferencia relevante de ingresos o gastos. El convenio debe separar también los gastos extraordinarios.
¿Qué pasa con firmas y fechas incorrectas?
Las firmas y fechas incorrectas pueden retrasar la presentación y exigir una subsanación. Revisa que ambos cónyuges firmen la versión final y que los anexos coincidan con ella.
Suelen ser gastos no previsibles o no periódicos, como gafas o ciertos tratamientos médicos. El convenio debe decir si requieren consentimiento previo y el plazo de pago.
¿Puedo cambiar un convenio ya firmado?
Sí, si existe un cambio sustancial de circunstancias y se tramita una modificación de medidas cuando sea necesaria aprobación judicial. Corregir omisiones en cláusulas antes de firmar suele evitar ese coste.
¿El uso de la casa me hace propietario?
No. El uso de la vivienda familiar no cambia por sí mismo la titularidad ni elimina la deuda hipotecaria. Cada cuestión debe figurar en una cláusula propia.
Revisa el texto antes de presentarlo
Haz una última lectura buscando obligaciones imposibles, importes sin método de cálculo y fechas sin acción asociada. Lee el convenio como si fueras el otro progenitor dentro de seis meses y quisieras saber exactamente qué te corresponde. Si una frase admite dos respuestas distintas, necesita más detalle.
Un convenio regulador bien redactado no busca ganar una discusión, sino reducir zonas grises que terminan afectando a hijos, vivienda y patrimonio. Esa claridad puede evitar el incumplimiento de plazos, los gastos de reclamación y una modificación posterior que habría sido evitable.